No existe en este mundo, o quizás —lo más probable— me atrevería a un juicio tan universal y decir, con redundancia, que en todo el universo o en el vasto infinito no hay un sentimiento que pueda igualar o simular, quizás con solo una caricia, la entrega total, hasta el abandono y sin culpas, y la renuncia a sí misma, y darse por completo en cuerpo y espíritu, hasta partirse el alma, y en ocasiones, en fragmentos, su propia dignidad, para así poder dar con entera sinceridad y con total verdad: la vida.
No es fácil, no. No lo es. Lo digo desde mi posición, que evidencia que, aunque tenga parte de ellas, no conseguiré, evidentemente, sentir como ellas lo sienten. Solo el Creador, así como ella, ¡creadora! de mil sueños, de sonrisas y cantos, que apaciguan con un susurro aquel dulce llanto…
Pero para ella, solo sabe Dios cómo lo hacen, porque es más que evidente que tienen más del Creador que yo.
Aunque no sería justo no mencionar que consideran que la entrega no es suficiente, aun habiéndolo dado todo, siguen dándolo más. Y, una vez más, solo Dios sabe de dónde lo sacan. Y si no lo tienen, se lo crean y te lo dan.
Llegando al punto de una absoluta entrega, sin recesos ni pausas. Y es así. ¡No! No descansan. Hasta el final.
Mientras lo hacen, lo disfrutan. Mientras lo hacen, muchas incluso se derraman. Pero para ellas, el obsequiarse, el darse a sí mismas sin sentir recelos de sí mismas, pareciera que aún no es suficiente. Intentan llevar mis pesos y las cosas que me cargan.
Y cuando lo hacen, sin decirme una palabra, lo dicen todo. Y, sin darme cuenta, se encuentran cargando todo de mí.
Por todo eso, gracias. Gracias, mamá.
Pero considero que no. No, no y no. No hay palabra que te pueda hacer justicia.
Pienso que lo que voy a pedirle a Dios, quizás Él ya lo ha contemplado. Y, en medio de mi privilegio de ser hijo, suplico al Creador que te tenga en el mejor lugar.
Y aunque creo que Dios y yo estaremos de acuerdo en algo: en que no hay nada en este mundo, ni en ningún lugar —ni en la Tierra como en el cielo— que te merezca y pueda hacerte justicia.
M.N
Desde la Pastoral Social de Benjamín Aceval, deseamos a todas las madres un feliz y bendecido Día.
15-05-2025